El 35,2% de los hogares con adultos mayores resignó atención médica o medicamentos

· Notia

Un informe de la UCA y la SAGG registró el mayor nivel desde 2017 de hogares con personas mayores que postergaron cuidados de salud por falta de dinero.

El 35,2% de los hogares con al menos un adulto mayor tuvo que resignar consultas médicas, atención odontológica o la compra de medicamentos por motivos económicos durante un período de doce meses. El dato surge del informe “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad”, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA y la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), y es el más alto de la serie iniciada en 2017.

Entre los bienios 2022-2023 y 2024-2025, la proporción de hogares con estas dificultades pasó del 25,8% al 35,2%: un aumento de 9,4 puntos porcentuales. En el mismo período, el malestar psicológico entre las personas mayores consultadas subió del 25,1% al 34%. Los autores del documento vincularon ese deterioro con un contexto de estrés y un mayor registro de situaciones de ansiedad y depresión.

La presión sobre los ingresos también aparece en la canasta de necesidades básicas de la Defensoría de la Tercera Edad. Su estimación para octubre ubicó el gasto mensual de una persona jubilada en $2.090.646, frente a un haber mínimo de alrededor de $505.000 con el bono de $70.000 incluido. Cubrir esa canasta requiere más de cuatro ingresos mínimos.

Dentro de ese cálculo, los gastos en medicamentos y salud ascienden a unos $518.000 mensuales, por encima del haber mínimo con bono. La canasta también contempla alrededor de $124.000 para recreación, una actividad que Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, señaló como relevante para el bienestar y para reducir el estrés.

El Índice de Precios de Medicamentos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires registró un aumento interanual promedio del 27,7% en los 99 productos analizados. Las subas fueron mayores en los medicamentos cardiovasculares y para la presión, con un 32,8%, y en los psicofármacos, con un 36,8%.

Semino advirtió sobre el consumo de psicofármacos entre los adultos mayores, incluso sin prescripción o por repetición de tratamientos, y sostuvo que la crisis agrava esa situación. También vinculó los niveles de angustia con las dificultades económicas para sostener actividades recreativas. Los resultados del informe muestran que las restricciones para atender la salud coinciden con un deterioro del bienestar psicológico.

Por qué importa: Muestra cómo la distancia entre los ingresos jubilatorios y los gastos básicos limita el acceso a la salud de las personas mayores en la Argentina.

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