La desigualdad bajó en el segundo trimestre, pero siguió por encima de 2025
El Gini se ubicó en 0,428 entre abril y junio de 2026 y la brecha entre los ingresos medianos del 10% más rico y el 10% más pobre se mantuvo en 13 veces.
- El Gini bajó a 0,428 desde 0,442, pero superó el 0,424 de un año antes.
- La brecha entre los ingresos medianos del 10% más rico y el 10% más pobre siguió en 13 veces.
- El 10% de mayores recursos concentró el 32,3% del ingreso per cápita familiar.
- La mediana del ingreso por integrante del hogar fue de $500.000.
- Los ingresos laborales aportaron el 78,1% de los recursos de los hogares.
La distribución de los ingresos mejoró en el segundo trimestre de 2026 frente al inicio del año, aunque mostró un deterioro respecto del mismo período de 2025. Según el INDEC, el coeficiente de Gini pasó de 0,442 entre enero y marzo a 0,428 entre abril y junio. Un año antes, había sido de 0,424. En este indicador, un valor más bajo representa una menor desigualdad.
La distancia entre los extremos de la distribución no cambió en términos interanuales. La mediana del ingreso por integrante del hogar fue de $1.800.000 para el 10% de la población con mayores recursos y de $134.000 para el 10% con menores ingresos. El informe ubicó esa relación en 13 veces, igual que en el segundo trimestre de 2025. Además, el grupo de mayores ingresos reunió el 32,3% del total, mientras que el de menores recursos recibió el 1,8%.
Los datos surgen de la Encuesta Permanente de Hogares, que releva 31 aglomerados urbanos. El ingreso per cápita familiar promedio llegó a $688.496 y la mediana fue de $500.000: la mitad de las personas relevadas quedó por debajo de ese monto. La comparación con el mismo trimestre del año anterior permite reducir el efecto de factores estacionales, como el momento en que los hogares cobran el aguinaldo.
El 62,4% de la población relevada percibió algún ingreso, con un promedio de $1.094.136 entre quienes lo recibieron. También hubo una diferencia entre varones y mujeres: el ingreso medio de los primeros fue de $1.266.369 y el de las segundas, de $927.252.
Entre las personas ocupadas con ingresos, la ocupación principal aportó un promedio de $1.129.527. Ese valor esconde diferencias amplias: el 40% de menores ingresos laborales promedió $415.012, los cuatro deciles siguientes alcanzaron $1.095.227 y el 20% superior llegó a $2.629.678.
El trabajo explicó el 78,1% de los ingresos de los hogares y las fuentes no laborales aportaron el 21,9% restante. La composición fue muy distinta según el nivel de recursos: los ingresos no laborales representaron el 67,3% del total en el decil más bajo y el 13,4% en el más alto.
Por qué importa: Estos datos muestran cómo se reparten los ingresos en los principales centros urbanos del país y qué diferencias persisten entre los hogares.