La expansión del Gran Buenos Aires y los desafíos de su organización urbana
El crecimiento del conurbano atravesó distintas políticas de planificación, mientras los municipios sumaron demandas de vivienda, transporte y servicios.
- La expansión urbana atravesó los límites entre Capital y provincia.
- Mercante y Alende impulsaron iniciativas de planificación regional.
- La Ley 8912 de 1977 estableció condiciones para los loteos.
- Los municipios sumaron demandas de vivienda, infraestructura y servicios.
La expansión del Gran Buenos Aires dejó un desafío que atraviesa distintas etapas de su historia: coordinar el crecimiento urbano entre la ciudad de Buenos Aires, la provincia y los municipios. La vivienda, el transporte y los servicios básicos forman parte de una agenda metropolitana que supera los límites de cada distrito.
A mediados de la década de 1920, el urbanista Carlos Della Paolera advirtió sobre la saturación del espacio porteño y la expansión hacia territorio provincial. Su planteo identificaba una dificultad de gestión: una misma área urbana crecía sobre jurisdicciones diferentes.
Después del censo de 1947, el gobernador bonaerense Domingo Mercante señaló problemas en el uso del suelo, la distribución de la actividad industrial y la falta de un plan regulador urbano y rural. Durante su gestión se adoptó oficialmente la denominación Gran Buenos Aires. En 1958, el gobernador Oscar Alende retomó la planificación regional con un esquema de conurbano organizado en dos cordones industriales.
Durante las décadas siguientes continuó la expansión mediante loteos, con dificultades de acceso al empleo y al transporte a medida que los nuevos barrios se alejaban de la Capital. En 1977, el gobierno provincial de Ibérico Saint-Jean dictó la Ley 8912, que estableció requisitos de infraestructura y dimensiones mínimas para los lotes.
En ese mismo período, la administración porteña de Osvaldo Cacciatore llevó adelante erradicaciones forzadas de villas. Parte de sus habitantes se trasladó a viviendas de familiares y allegados en el Gran Buenos Aires. Las posteriores ocupaciones de tierras y la formación de asentamientos incorporaron nuevas demandas de urbanización, incluso en terrenos inundables o afectados por contaminación industrial.
Los municipios debieron sumar esas necesidades a sus tareas de alumbrado, barrido, limpieza e inspección, además de atender las consecuencias sociales de la reestructuración industrial. Ese recorrido histórico permite identificar los principales problemas de la gestión metropolitana: el acceso al suelo, la provisión de servicios y la coordinación entre autoridades con responsabilidades sobre una región compartida.
Por qué importa: La organización del Gran Buenos Aires influye en el acceso a la vivienda, los tiempos de viaje y los servicios que reciben sus habitantes.