Madrid marchó por la vivienda tras el rechazo a medidas de protección para inquilinos
Miles de personas reclamaron alquileres accesibles después de que el Congreso español rechazara renovar contratos automáticamente y limitar desalojos.
- La marcha en Madrid reunió a 70.000 personas según las autoridades y a 500.000 según los organizadores.
- El Congreso rechazó la renovación automática de alquileres y restricciones a desalojos de inquilinos vulnerables.
- Junts votó contra las medidas junto con el Partido Popular y Vox.
- El desalojo de una jubilada de 87 años impulsó las protestas; un acuerdo posterior le permitió regresar.
- Según Idealista, el alquiler medio en España casi se duplicó en una década.
Miles de personas marcharon el sábado por el centro de Madrid para reclamar el derecho a la vivienda, un día después de que el Congreso español rechazara medidas de protección para inquilinos impulsadas por el gobierno de Pedro Sánchez. Las autoridades estimaron una asistencia de 70.000 personas, mientras que los organizadores hablaron de 500.000.
Las propuestas incluían la renovación automática de los contratos de alquiler y restricciones a los desalojos de inquilinos vulnerables. Junts, cuyo apoyo necesita el Gobierno para reunir una mayoría parlamentaria, votó en contra junto con el Partido Popular y Vox. El partido catalán argumentó que las iniciativas carecían de rigor.
La movilización se sumó a un campamento de protesta instalado una semana antes en el centro de la capital. También hubo marchas en Palma de Mallorca, Santander, Segovia y Toledo. Entre los participantes en Madrid, Marcos Sainz, un bibliotecario de 26 años, contó que antes compartía con amigos un departamento de dos habitaciones por 900 euros mensuales y que ahora uno de una habitación suele costar 1.000 euros. Javier, un instalador de paneles solares de 31 años, afirmó que destina la mitad de su sueldo a una habitación pequeña.
Uno de los hechos que impulsaron las protestas fue el desalojo de Maricarmen Abascal, una jubilada de 87 años que había vivido durante más de siete décadas en un departamento de Madrid. Según denunciaron activistas por la vivienda, una empresa de inversión compró el inmueble con la intención de aumentar su alquiler un 275%. Tras la reacción al desalojo, los nuevos propietarios llegaron a un acuerdo que le permitió regresar con un alquiler más bajo.
El reclamo se produce en un contexto de fuerte encarecimiento habitacional. Según datos de la empresa de servicios inmobiliarios Idealista, el alquiler medio en España casi se duplicó durante la última década y los precios de venta de las viviendas aumentaron cerca de un 90%.
El rechazo parlamentario dejó al Gobierno sin respaldo para esas medidas y expuso su dependencia de acuerdos con otras fuerzas. Para quienes se movilizaron, el reclamo combina el acceso a una vivienda con la estabilidad necesaria para sostener un proyecto de vida.
Por qué importa: Para un lector argentino, el caso muestra cómo el encarecimiento de los alquileres puede convertirse en un conflicto social y una disputa política por el acceso a la vivienda.