Por qué una baraja de 52 cartas puede producir un orden prácticamente irrepetible

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El divulgador Matt Parker explica cómo la cantidad de órdenes posibles hace extremadamente improbable repetir una mezcla aleatoria de 52 cartas.

Barajar un mazo de 52 cartas puede producir una secuencia que nunca haya aparecido antes. La explicación está en la enorme cantidad de órdenes posibles: aproximadamente 8 × 10⁶⁷. El divulgador matemático Matt Parker explicó en su pódcast A Problem Squared que esa cifra hace extremadamente improbable coincidir con una mezcla anterior.

El cálculo pertenece a la combinatoria, la rama de las matemáticas que permite contar las distintas maneras de organizar elementos. Para ordenar 52 cartas diferentes, hay 52 opciones para la primera posición, 51 para la segunda y así sucesivamente hasta que queda una sola carta. Multiplicar todas esas cantidades da lo que se escribe como 52!, o factorial de 52.

Parker propone empezar con un ejemplo más chico: las 13 cartas de diamantes. Al multiplicar 13 por 12, luego por 11 y continuar hasta llegar a 1, el resultado es 6.227.020.800 órdenes posibles. Es decir, un solo palo del mazo ya permite más de 6.000 millones de secuencias distintas.

Con las 52 cartas, la cantidad crece hasta una escala mucho más difícil de imaginar. El valor aproximado de 52! equivale a un 8 seguido de 67 ceros. Ese crecimiento explica por qué un conjunto cotidiano y limitado puede ofrecer una variedad tan grande de resultados.

La condición central es que la mezcla sea suficientemente aleatoria. La cantidad de posibilidades no garantiza que cada vez que barajás aparezca un orden nuevo, pero permite entender por qué repetir una secuencia determinada resulta tan improbable bajo esa condición. La afirmación de Parker expresa esa enorme improbabilidad, no una comprobación de todos los mazos que se mezclaron en la historia.

Por qué importa: Un mazo de cartas ofrece un ejemplo cotidiano para entender la escala de los números y distinguir una probabilidad muy baja de una imposibilidad.

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