Entre Ríos recupera la producción de vino y busca reconstruir su tradición vitivinícola
La provincia vuelve a desarrollar viñedos y bodegas después del desmantelamiento de la actividad en los años 30, aunque todavía mantiene una escala pequeña.
- Escala actual: unas 80 hectáreas de viñedos y cinco bodegas registradas, según Noelia Zapata.
- A fines de los años 20, Entre Ríos tenía más de 100 bodegas y unas 2500 hectáreas cultivadas.
- Las medidas de regulación de los años 30 desmantelaron la actividad provincial.
- El Decreto 2284 de 1991 habilitó nuevamente la plantación de vides en todo el país.
- La recuperación combina nuevos emprendimientos y capacitaciones para reconstruir conocimientos.
Entre Ríos vuelve a desarrollar su producción de vino, una actividad que llegó a ubicarla como la cuarta provincia vitivinícola de la Argentina. La secretaria de Comercio, Minería y Desarrollo Emprendedor provincial, Noelia Zapata, estimó que actualmente hay unas 80 hectáreas de viñedos y aproximadamente cinco establecimientos registrados como bodegas, además de elaboradores artesanales y caseros.
La tradición comenzó a mediados del siglo XIX, cuando inmigrantes suizos, franceses e italianos llevaron variedades de uva y conocimientos de elaboración. Concordia, Federación y Colonia San José fueron algunos de los primeros núcleos productivos. Hacia fines de la década de 1920, la provincia tenía más de 100 bodegas y alrededor de 2500 hectáreas de viñedos.
La crisis por exceso de oferta y caída del consumo de comienzos de los años 30 modificó ese recorrido. En 1934, durante la presidencia de Agustín P. Justo, la Ley 12.137 creó la Junta Reguladora de Vinos. Las medidas posteriores incluyeron la erradicación de viñedos entrerrianos y la compra estatal de tierras cultivadas con vid para reemplazar esas plantaciones por otros cultivos.
El cierre de bodegas también desarticuló los vínculos productivos y la transmisión de conocimientos. Zapata señaló que las familias debieron reconvertirse y que la provincia perdió parte del saber acumulado durante décadas. La posibilidad de plantar nuevamente quedó habilitada en 1991, cuando el Decreto 2284 liberó la implantación y reimplantación de vides, además de la elaboración y comercialización de vino en todo el país.
Según Zapata, la recuperación comenzó a tomar forma hacia mediados de los años 2000, primero con nuevos viñedos y después con emprendimientos que elaboraron sus propios vinos. El gobierno provincial acompaña ese proceso con capacitaciones junto al Consejo Federal de Inversiones y especialistas de Uruguay, cuyas condiciones de clima y relieve presentan similitudes con las entrerrianas.
Entre los proyectos de esta nueva etapa está Finca Los Bayos, que nació en 2017 cerca de Urdinarrain, en el departamento de Gualeguaychú. Jorge Riehme y su familia plantaron las primeras vides de Merlot y Chardonnay en un campo sobre la Ruta Provincial 20. Más adelante incorporaron Marselan y Pinot Noir, como parte de una recuperación que todavía está lejos de la escala histórica de la provincia.
Por qué importa: La recuperación del vino entrerriano abre oportunidades para diversificar la producción regional y reconstruir una actividad con tradición en la Argentina.