Ocampo y las pioneras del terror argentino vuelven en dos recopilaciones
Emecé reúne 199 cuentos de Silvina Ocampo y Minotauro publica una antología de autoras argentinas que exploran el miedo, la violencia y lo sobrenatural.
- Emecé publicó 199 cuentos de Silvina Ocampo en un volumen de 904 páginas.
- La recopilación lleva prólogo de Laura Ramos y excluye la producción infantil de Ocampo.
- Minotauro editó Las que moran en las sombras, con selección y prólogo de Ever Oroná.
- La antología reúne a Elflein, Torres y Quiroga y Mansilla, entre otras autoras.
Dos recopilaciones acercan distintas generaciones de escritoras argentinas a quienes buscan relatos inquietantes. Emecé publicó los Cuentos completos de Silvina Ocampo, mientras que Minotauro editó Las que moran en las sombras, una antología con selección y prólogo de Ever Oroná. Ambas propuestas recorren historias donde los vínculos familiares, la crueldad y la culpa abren paso al horror.
El volumen de Ocampo tiene 904 páginas, incluye un prólogo de Laura Ramos y reúne 199 cuentos. La edición comprende los siete libros de relatos que la autora publicó durante medio siglo, con excepción de su producción infantil. En esas historias aparecen niñas asesinas, transformaciones físicas y venganzas narradas con frialdad e ironía.
Los cuentos de Ocampo convierten situaciones cotidianas en escenas perturbadoras. Una niña que envenena a su vecina antes de una boda o una institutriz que pierde la razón entre bigudíes muestran cómo la amenaza puede surgir dentro de un entorno conocido. Lo doméstico funciona como escenario de una violencia que altera la aparente normalidad.
Las que moran en las sombras tiene 224 páginas y reúne relatos de autoras argentinas del siglo XIX. Entre las escritoras incluidas están Ada María Elflein, Raimunda Torres y Quiroga y Eduarda Mansilla. La selección permite encontrar distintas formas de construir el terror: desde la crueldad social hasta los crímenes íntimos y las experiencias sobrenaturales.
Elflein aborda unas vacaciones familiares inquietantes en “El barquito” y la violencia de los vecinos contra una mujer pobre en “Un gato nomás”. Torres y Quiroga explora el asesinato de una esposa en “Gregorina”, mientras que en “La mancha de sangre” y “La voz acusadora” la culpa termina por delatar a los responsables. Mansilla, por su parte, imagina en “Dos cuerpos para un alma” una duplicación corporal ligada a una obsesión posesiva.
Por qué importa: Las dos ediciones permiten acceder a distintas generaciones de escritoras argentinas y conocer su aporte a la literatura de terror.