Redes sociales y comunidades de lectores impulsan la literatura juvenil

· Notia

Los datos de la UCA y Aprender 2024 muestran diferencias entre la lectura impresa y digital, mientras el sector editorial destaca las recomendaciones entre adolescentes.

La lectura adolescente combina libros impresos, formatos digitales y recomendaciones que circulan por redes sociales. Dos relevamientos permiten observar ese escenario: el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA señala que el 55% de los adolescentes de 13 a 17 años no suele leer textos impresos, mientras que Aprender 2024 registra que más de la mitad de los estudiantes realiza actividades de lectura digital, una práctica algo más frecuente que la lectura en papel.

Los resultados describen hábitos distintos y no permiten equiparar la falta de lectura impresa con la ausencia de lectura. En el circuito comercial, el informe de la Cámara Argentina del Libro sobre la última edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires ubica a las obras juveniles, junto con las infantiles, entre las más comercializadas.

Cris Alemany, curadora de la Tribuna Joven de la Feria del Libro, sostiene que el interés por los contenidos es central para entender esos hábitos. Desde su experiencia de 15 años en literatura juvenil, plantea que los adolescentes buscan lecturas que les atraigan y que las recomendaciones de sus pares a través de las redes tienen un papel decisivo en esa elección.

TikTok, Instagram y YouTube funcionan como espacios de descubrimiento y conversación sobre libros. Alemany describe comunidades que pasan del intercambio virtual a los encuentros presenciales en clubes de lectura, ferias, presentaciones y firmas. Para la curadora, compartir opiniones y debatir con otros lectores forma parte de la experiencia de la literatura juvenil.

Melina Corbetto, editora de VRYA, el sello juvenil de VR Editoras, también destaca la participación de los adolescentes en la lectura, aunque aclara que su evolución ocurre por olas y no supone un crecimiento constante. En su evaluación, la literatura juvenil se consolidó como uno de los pilares de la industria editorial y cambió la relación entre autores, editoriales y público: los libros comenzaron a dirigirse de manera más directa a los adolescentes.

Corbetto atribuye a las redes una doble función: acercar novedades y generar un sentido de comunidad. Así, la elección de una novela puede surgir de una recomendación, pero también del interés por participar en una conversación compartida. Para las editoriales, ese vínculo con los lectores ocupa un lugar central en la circulación de sus títulos juveniles.

Por qué importa: Entender cómo eligen y comparten sus lecturas los adolescentes argentinos ayuda a escuelas, familias y editoriales a acercarles libros que despierten su interés.

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